Gema Plaza · Psicóloga para adolescentes en Almería

Gema Plaza, psicóloga sanitaria especialista en adolescentes en Almería

Psicología para padres y adolescentes · Almería

Has probado hablar con calma. Has probado los límites. Has probado los castigos.

Tu hijo te grita, se encierra, o te ignora — y tú ya no sabes cómo entrar.

Lo que tu hijo no te dirá nunca, yo lo escucho en consulta cada semana.

Soy Gema Plaza, psicóloga sanitaria en Almería y madre de dos hijos. Te ayudo a entender qué le pasa a tu hijo adolescente y a tu familia, con un plan claro y sin juicios.

No tienes que explicar nada. Solo escribe «hola» y te respondemos hoy.

Si estás aquí, sabes de qué hablamos.

Quizá te grita. Quizá te insulta. Quizá un día te empujó y no supiste qué hacer.

O quizá no es eso. Quizá es que ya no te habla. Que se encierra en su cuarto y sale solo a comer.

Quizá te ves diciendo cosas que jamás pensaste que dirías a un hijo.

Y por dentro estás agotado/a.

Te sientes culpable porque te falta paciencia. Y al rato te sientes culpable por sentirte culpable.

Te preguntas en qué fallaste. Si esto es normal. Si pasará. Si tu hijo te quiere todavía.

Eso no es ser mal padre o mala madre. Eso es estar al límite con alguien que tú trajiste al mundo y al que sigues queriendo más que a nada.

Esto es lo que más veo en mi consulta con adolescentes.

— Gema Plaza, psicóloga

  • Discusiones constantes en casa: gritos, faltas de respeto, peleas por todo.
  • Apenas habla, se encierra en su cuarto y no sabes qué le pasa.
  • Ansiedad: nervios, preocupación excesiva, miedos que le bloquean.
  • Tristeza, desánimo o apatía: nada le motiva.
  • Demasiado móvil, pantallas o videojuegos, y conflictos al poner límites.
  • Ha bajado en el instituto, no quiere estudiar o no quiere ni ir a clase.
  • Baja autoestima e inseguridad.
  • Se aísla, le cuesta relacionarse o ha perdido a sus amigos.
  • Conductas desafiantes o agresivas en casa.
  • Cambios bruscos de humor que no entiendes.
  • Problemas con los amigos o acoso escolar.
  • Se hace daño o tiene pensamientos de hacerse daño.
  • Relación difícil con la comida: come muy poco, demasiado, o le genera angustia.
  • Ha empezado a consumir alcohol u otras sustancias.

Si te suena algo de esto, no estás solo/a.
Es lo que veo cada semana, y casi siempre hay salida.

Escucha a Gema un minuto.

¿Tu hijo no quiere venir al psicólogo?
Normal. La mayoría no quieren.

Y no pasa nada. Porque casi siempre empezamos sin él.

La primera sesión es solo contigo —o con los dos, si estáis los dos progenitores. Sin tu hijo.

Y en muchos casos, así se queda durante todo el proceso.

Porque lo que Gema trabaja contigo no es «cómo convencer a tu hijo de que venga». Es algo más eficaz: cómo cambia lo que pasa en casa cuando cambias cómo respondes tú.

Tú estás con él cada día. Eres quien le habla, quien le pone límites, quien aguanta sus silencios. Si aprendes a moverte de otra manera, la dinámica cambia —sin que él tenga que pisar una consulta, sin forzar nada y sin el estigma de «me mandaron al psicólogo».

Trabajar con los padres es muchas veces la vía más rápida, menos intrusiva y más sostenible. Porque cuando los padres cambian, el adolescente cambia. Siempre.


Si tu hijo no quiere venir, eso no te cierra ninguna puerta.

Gema Plaza, psicóloga

Llevo años ayudando a familias que están exactamente donde tú estás ahora.

Psicóloga sanitaria colegiada. Trabajo con adolescentes difíciles y con sus padres desde hace más de trece años. Fui psicóloga en la Diputación de Almería entre 2022 y 2026, en los Equipos de Tratamiento Familiar — donde acompañé cada semana a familias en crisis serias.

Sé desde dentro lo que es educar a una persona que va cambiando contigo. Y sé que no hay manuales para los días difíciles.

No vas a oír teorías. No vas a oír juicios sobre tu manera de educar. Vas a tener a alguien al lado que entiende qué le pasa al cerebro adolescente y qué le pasa al padre o la madre que ya no sabe cómo entrar.

Lo que funcionaba antes ya no funciona. Hay una razón. Y hay una salida.

Colegiada COPAO AO 06039

Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental

NICA 32681

Registro sanitario Junta de Andalucía

Especialista menores y familias

UAL 2016 + 60h Ministerio 2024

✓ Centro sanitario autorizado

Integral Psicología está inscrito en el Registro de Centros, Servicios y Establecimientos Sanitarios de Andalucía (Consejería de Salud y Consumo, Junta de Andalucía).

NICA del centro
66241

Psicóloga colegiada
COPAO AO 06039

Nº sanitario profesional
NICA 32681

Titular: María Ester Paredes Sevilla · NIF 45593488J · C/ Gerona 12, 1ª planta · Almería

Cómo empezamos.

1

Escríbenos por WhatsApp

Sin explicaciones. Una frase basta: «Tengo problemas con mi hijo.» Te respondemos hoy y buscamos hueco.

2

Primera sesión

Noventa minutos en consulta, sin tu hijo. Si los dos progenitores pueden venir, mejor. Analizamos la situación familiar, la historia de tu hijo y todo lo que hay detrás. Es más larga porque incluye lo necesario para entender de verdad qué pasa. Salimos con un plan claro.

3

Decidimos juntos cómo seguir

Hay familias a las que les sirve una sola sesión. Otras vienen unas semanas. Lo decides tú, con información sobre la mesa.

Sesiones de seguimiento

65 €

60 minutos · en consulta

Primera sesión

90 min

Evaluación inicial completa · dos progenitores bienvenidos

Por qué puedes confiarnos esto.

  • Vocal de la Sección de Catástrofes, Crisis y Emergencias del COPAO.
  • Referente ERIE Psicosocial de Cruz Roja Almería desde 2010.
  • Red Nacional de Atención Psicológica a Víctimas de Accidentes Ferroviarios (RENFE-ADIF).
  • 4 años en la Diputación de Almería (2022-2026), Equipos de Tratamiento Familiar — intervención semanal con familias en crisis.
  • Responsable del Programa de Menores Infractores en Proyecto Hombre Almería (2011-2013).
  • Más de 13 años de práctica privada en consulta acompañando a padres y adolescentes.

Lo que sabemos por experiencia.

Cuando un padre o una madre llega aquí, casi siempre lleva meses esperando «a que se le pase». Y normalmente no se le pasa solo.

No porque tu hijo sea «mal hijo». Porque la dinámica que se ha instalado en casa se refuerza cada semana. Cada portazo. Cada silencio. Cada vez que dices algo de lo que después te arrepientes.

Cuanto antes se rompe el patrón, antes vuelve la conversación.

Pedir ayuda no es rendirse. Es lo contrario.

Lo que cuentan las familias que han pasado por aquí.

Llegamos con la guerra del móvil en casa: cuatro horas discutiendo cada noche. Gema no nos vino con frases hechas. Nos hizo entender por qué pesaba más que nosotros y nos dio un plan que pudimos sostener. Cuatro sesiones, y hoy se discute como una familia, no como dos bandos.

Carmen R. · ★★★★★

Estaba a un paso de no soportar estar en mi propia casa. Mi hijo me había empujado dos veces. Gema escuchó muy en serio, primero a nosotros y luego al chico. Salimos con criterio, no con recetas. Por primera vez en meses sabíamos qué hacer.

Antonio L. · ★★★★★

Mi hija llevaba meses sin salir de su cuarto más que para comer. Yo pensaba que era «cosa de la edad». Gema me hizo ver que llevaba demasiado tiempo esperando que se le pasara solo. Trabajó con ella tres meses. Hoy hablamos. No como antes, pero hablamos.

Marta G. · ★★★★★

Más historias de familias al final de la página.

A qué puedes aspirar.

No prometemos hijos perfectos. Eso no existe.

Lo que sí pasa, una y otra vez, en las familias que pasan por aquí:

  • Volver a tener una conversación normal en la cena.
  • Dejar de tener miedo a tu propio salón.
  • Entender por qué actúa así y dejar de tomártelo personalmente.
  • Tener herramientas concretas para los momentos difíciles, no frases hechas.
  • Recuperar la sensación de que sigues siendo su madre o su padre, no su enemigo.
Garantía de la primera sesión.
Si en la primera sesión no sientes que has avanzado o que entiendes mejor lo que pasa, te devolvemos el importe íntegro. Sin preguntas.

Pedir cita es lo más fácil de todo.

617 31 32 33 · No hace falta saber qué decir. Solo «hola» y te respondemos.

Respondemos de lunes a viernes, 9:00 a 20:00. Si escribes fuera de horario, contestamos en cuanto abrimos.

Más historias de familias.

Nombres cambiados. Casos reales en consulta de Gema.

Mi hijo había pasado de notable a suspender cinco en un curso. Lo llevamos pensando que era falta de hábito. Gema vio en una sola sesión que el problema no era el estudio. Nos dijo claro lo que estaba pasando sin asustarnos, y nos puso por delante un orden razonable. Nos costó aceptar parte de lo que nos contó, pero acertó. Estamos mejor.

Rafael M. · ★★★★☆

Mi hija de quince años llevaba meses con dolor de tripa cada domingo por la noche. El médico decía que era ansiedad y a nosotros nos sonaba a etiqueta vacía. Gema nos explicó qué le pasaba a nuestra hija de verdad, lo entendimos los dos, y le enseñó cosas concretas que podía hacer ella sola en los peores momentos. Después de seis semanas los domingos por la noche dejaron de ser un calvario.

Lucía V. · ★★★★★

Mi hijo perdió la chispa hace casi un año. No queríamos pensar la palabra depresión. Gema la nombró sin dramatizar y sin minimizarla, y nos guió en lo que tocaba hacer en cada paso. También se coordinó con su pediatra. Nos sentimos acompañados como familia, no como pacientes. Cuatro meses después, mi hijo vuelve a quedar con sus amigos. No tengo palabras.

Inmaculada S. · ★★★★★

Mi hija no nos contó nada durante meses. Lo descubrimos por una conversación que vimos por casualidad. Gema fue el sitio donde por fin se atrevió a contarlo entero. Y a nosotros nos dio criterio sobre qué hablar con el centro, cómo y cuándo. Sin prisas y sin dramatismo. Sentimos que por fin estábamos haciendo lo correcto.

Mónica P. · ★★★★★

Lo descubrimos un domingo. No sé cómo describir lo que sentimos. Llamamos a Gema un lunes a las nueve de la mañana, nos vio el miércoles. Trabajó con nuestra hija y con nosotros en paralelo, sin asustarnos pero sin pintárnoslo más fácil de lo que era. Hoy llevamos tres meses sin un solo episodio. Lo más importante: nuestra hija habla. No con nosotros aún, pero habla con alguien.

David A. · ★★★★★

Empezamos a sospechar que algo iba mal con la comida cuando mi hija dejó de cenar con la familia. Gema no se precipitó con diagnósticos. Tampoco esperó a «ver si iba a más». Nos puso el problema delante con cuidado y nos derivó a la parte médica cuando hizo falta, sin desentenderse del resto. La parte psicológica la llevó ella y la parte médica la coordinó. Para nosotros fue clave que no nos soltara la mano en ningún momento.

Patricia O. · ★★★★☆

Pensaba que mi problema era «normal»: discusiones diarias por la hora de llegar y por el primer novio. Pensé que era una tontería ir al psicólogo por esto. Gema me lo dijo en la primera sesión: a veces lo que no es grave se gestiona mejor con ayuda. Nos vimos cuatro veces. Mi hija y yo volvemos a hablar como antes y, casi sin darnos cuenta, los horarios se han desatascado solos.

Sergio T. · ★★★★★